El título es bastante explícito: El día en que descubrí el twang. Y muchos os preguntaréis ¿qué es el Twang y porque es tan importante ?. Es un hecho que todos mis alumnos conocen mi afición por el twang y como intento inculcarlo casi des del primer día en mis clases. Aquí haré una confesión que pocas veces he hecho: yo descubrí el twang hace relativamente poco, cuando empecé a investigar para mis clases. Nunca antes nadie me había enseñado a usarlo bien. Me habían explicado el concepto “cantar con la nariz” pero poco más que eso, y es evidente que con esta sola frase poca cosa podía hacer.

El twang, es eso, cantar con la nariz, pero en realidad es mucho más que eso, la explicación tanto fisiológica como sensorial de “cantar con la nariz” va mucho más allá. Al twang se le conoce bajo diferentes nombres: cantar con la nariz, usar el resonador nasal, cantar con sonido metálico…pero todo viene a ser lo mismo. Empecemos por investigar sobre nuestro idioma materno. Cada idioma materno tiene más o menos twang, más o menos resonancia nasal. Fijémonos en el acento americano, sobretodo de la parte sur del país, tienen un acento marcadamente nasal que, estoy más que segura, les facilita la buena colocación a la hora de cantar. En cambio hay otros idiomas como el alemán más marcadamente guturales que lo ponen más difícil.

También algunas personas tiene una voz natural con un sonido más nasal que otras debido a su fisiología natural, a cómo han aprendido a hablar o sus referencias sonoras de aprendizaje.

Fisiológicamente, lo que pasa cuando hacemos twang es sencillo: la musculación que rodea nuestra laringe se contrae y la aprieta. Nuestro embudo epiglótico, situado justo por encima de nuestras cuerdas vocales (embudo formado por la epiglotis y los cartílagos artitenoides) se hace más estrecho, sobretodo en su parte superior. Los cartílagos aritenoides se han movido hacia adelante, acercándose más a la epiglotis. Ahora el sonido resultante no tiene aire, es más potente, más direccionado y más nasal.

Gracias al uso del twang dejaremos de sentir esa sensació de “apretar” o “tirar” que notamos en nuestra laringe cada vez que intentamos acceder a una nota aguda. Estas sensaciones de “tirar de nuestra laringe” nos llevan a identificar el canto como algo difícil, imposible de acceder o incluso doloroso. Quedamos con la sensación que ciertas canciones sólo están destinadas a voces privilegiadas, a gente que ya ha nacido con este don.

No voy a negar que llegar al sonido del twang no es un camino fácil. Tal y como les digo siempre a mis alumnos de Canto Con Clase, hay varias fases para acceder al twang, antes de poder afirmar un rotundo “soy capaz de cantar con twang”. La primera vez que probamos con ejercicios de twang el sonido que sale de nuestra boca es marciano, los ejercicios son marcianos y muchas veces se nos “cae” el twang a medio ejercicio provocando que la laringe, debido a la potencia y soporte respiratorio que necesita el twang, a veces se raspe un poco. En definitiva, no es el sonido que quiero para mis canciones. Esta es la primera gran barrera, sobretodo psicológica que debo superar: “el marcianismo del sondo del twang”.

En nuestro día a día hay twang, los bebés lloran con twang extremo, los niños chillan con twang, las bocinas suenan con twang…nuestro cantante favorito canta con twang, pero en un principio, somos incapaces de reconocerlo, porque nuestro oído ya está tan acostumbrado a oírlo que ya forma parte de nuestro panorama auditivo habitual. Pero la cosa cambia cuando somos nosotros que añadimos twang a nuestra voz, a esa voz dulce y aniñada o grave y rockera que siempre nos hemos reconocido cantando por casa o en nuestros primeros pinitos en público. Ahí la cosa cambia, y mucho.

Una vez ya reconocemos el twang y conseguimos producirlo de manera potente y muy marcada y controlarlo en los ejercicios de clase, viene otra parte difícil: aplicarlo en las canciones. Ahora nos encontramos en campo desconocido, lleno de consonantes, volúmenes diferentes, cambios de voz…y a todo ello le hemos de poner twang cuando sea requerido. En aquí donde muchos alumnos vuelven a desmoralizarse, pero tarde o temprano, acabamos encontrando aquella canción, aquella frase, aquella vocal mantenida que nos permite aplicar twang, mejorar la canción y mejorar nuestra salud vocal de manera drástica.

La siguiente fase por la que pasan algunos alumnos es la del “exceso de twang”. Ya hemos aprendido a usar el twang, tanto en ejercicios como en canciones, pero ahora todo nos suena excesivamente nasal, somos Anastacia o Axl Rose cantando todo nuestro repertorio…tampoco es lo que queremos. Es los que se llama: twang forzado. El Twang Forzado no es otra cosa que un twang siempre presente y muy chillón, muy punzante, hasta en ocasiones desagradable debido a su exceso de sonido nasal o metálico. En definitiva, un twang poco natural. El twang forzado no tiene porque ser desagradable siempre, en nuestro panorama musical hay decenas de cantantes como Anastacia, Axl Rose, el cantante de AC/DC, Celine Dion, entre otros que lo usan y estamos más que acostumbrados, según el estilo musical que más nos guste y que más acostumbrados a escuchar estemos. Sobre gustos no hay nada escrito. Particularmente, a mi el exceso de twang me parece muy pesado para el oído ya que el sonido a veces se vuelve desagradable y muy chillado, sobretodo en directo cuando no contamos con la tecnología necesaria para atenuar ciertas frecuencias.

Por lo tanto, si no deseamos quedarnos en el twang forzado, nos faltará una última fase, un último empujoncito de control de nuestro cuerpo que nos permita. Este último estadio llega cuando somos capaces de controlar la cantidad de twang que aplicamos en cada parte de la canción, como si tuviéramos una ruedecita que va del 1 al 10 y nosotros mismos, según nuestras necesidades, reguláramos. Es aquí donde llegamos a la fase del llamado: twang necesario. El twang necesario es aquel que de manera necesaria para proteger nuestras cuerdas vocales, para no hacernos daño, sobretodo en los agudos o para dar más presencia a los graves.

Para encontrar el twang en nuestra voz y sobretodo en nuestra voz cantada, hay infinidad de sonidos para imitar y ejercicios para hacer en clase con la ayuda de tu profesor. En Canto Con Clase le damos mucha importancia a esta fase de aprendizaje vocal de cara a que el alumno aprenda a no tirar de la laringe y a usar bien sus sonadores. Hay vocales que son más fáciles que otras de cara a encontrar el sonido nasal, sin duda la estrella es la “I”.

En internet podéis encontrar muchos vídeos para ir practicando con el twang pero es importante que algún profesional supervise estas prácticas y controle si lo estáis haciendo bien o mal, ya que podría producir daños graves en vuestras cuerdas vocales. Recordad cantar no ha de doler.

twang spirit poster

Share This