Me perdonaréis que esta vez me escape algo del mundo de la música , aunque no mucho, para hablar de un libro. El libro en cuestión se llama “El viaje de Jon ” y lo acaba de publicar el buen amigo Uriel Costa y ya se encuentra entre los más vendidos de Ciencia Ficción de Lulu.com . La novela nos narra como después de la gran catástrofe ecológica que sufre la Tierra , el protagonista , Jon Altus y su equipo de científicos nos llevarán a descubrir la posibilidad de viajar a través del Universo .

En uno de los pasajes del libro aparece una maravillosa referencia a la última parte del Réquiem de Mozart , la llamada Lux Aeterna , de la que también os dejamos el audio para que podáis disfrutar mientras leéis el fragmento . Mozart escribió su Réquiem , como última obra inacabada antes de morir. Como si se tratara de una profecía , el genio de Salzburg , obsesionado por la muerte en general y por la suya en particular , comenzó a escribir esta elegía por encargo de un músico aficionado que había quedado viudo .

El Réquiem en Re menor , está pensado para ser interpretado por una orquesta sinfónica , un coro y voces solistas , y los principales instrumentos que participan son : violines , violas , grupos , trombones , contrabajo , trompeta , fagots , tambores … escuchadlo mientras leéis el fragmento de ” el Viaje de Jon ” .

http://youtu.be/UTuO-Wjzd3Q

—Lux aeterna del réquiem de Mozart, por favor.

La obra se escuchaba claramente, la voz angelical de la

intérprete inundó sus corazones y las potentes voces del

coro penetraron sus espíritus.

 

Jon lloraba en silencio pero no podía secar sus lágrimas, 

el casco se lo impedía y éstas resbalaban por su mejilla 

hasta la comisura de sus labios, por un momento el salado

líquido le supo amargo…  

Jon centró su mirada en la oscuridad espacial, su llanto mudo

inundaba sus ojos y tornó borrosa su mirada. Entonces sucedieron

unos minutos de sobrecogedora soledad… 

Y entonces llegó el final del segundo movimiento… 

Con las trompetas y los tambores resonando y el 

coro pronunciando el último verso:

 

Dales el descanso eterno, Señor,

y deja que la luz perpetua brille sobre ellos,

como con tus santos en la eternidad,

porque tú eres misericordioso.

 

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